División de Innovación

Innovación

La innovación es una necesidad esencial para nuestro desarrollo. No hay forma de crecer en forma sostenible y sustentable sin basarse en la innovación y en el desarrollo e incorporación de nuevo conocimiento al quehacer del país.

La innovación es un medio y un proceso. Es un medio para expandir la productividad, las posibilidades y las soluciones para alcanzar un desarrollo distinto y mejor al que tenemos hoy. Y es un proceso, pues se requiere de su aplicación continua para que genere resultados. Las empresas y las instituciones requieren desarrollar un músculo, rutinas, y cultura de innovación para que esta realmente ocurra. Deben hacer de la innovación parte del negocio de las empresas, que es un proceso iterativo de prueba y error, de testeo permanente.

Poder innovar en forma exitosa requiere asimismo tener la capacidad de hacerlo. Requiere de personas con capacidad de crear, incorporar, aplicar y gestionar nuevas ideas. Esto, tanto a nivel de las universidades y centros de conocimiento como en las empresas.

La innovación es el motor de la transformación productiva. Al crear nuevos productos intensivos en conocimiento, y que son de alta productividad, se abren espacios a nuevas áreas de desarrollo. Sin embargo, ella no ocurre automáticamente. Requiere de escalas que se logran con colaboración y focalización de esfuerzos tanto en la creación como en la aplicación de nuevo conocimiento. Implica que parte del apoyo a la innovación debe tener foco u orientación.

La innovación es un pilar fundamental para asegurar un crecimiento inclusivo. Al movernos hacia centrar nuestro crecimiento en actividades basadas en conocimiento estaremos dando posibilidades a quienes hoy no tienen capital físico ni recursos naturales, los que están extremadamente concentrados, pero tienen sus herramientas para aportar al crecimiento. La innovación promueve el desarrollo a través del nuevo uso del conocimiento de forma  más democrática e inclusiva.

La innovación, por último, no es sólo la creación y aplicación de nueva tecnología para la generación de nuevos productos manufacturados. También lo son las nuevas formas de manejar una empresa, la creación de un nuevo servicio y sus mejoras significativas, nuevas formas de diseñar para lograr un mayor impacto, nuevas formas de resolver mediante creatividad, problemas sociales y medioambientales. No es solo tecnología. Masificar la innovación requiere de comprender también lo anterior.

El Estado tiene un rol fundamental, si bien no exclusivo, en apoyar la generación de conocimiento y su aplicación para acelerar el crecimiento, mediante la innovación. El rol del Estado es real pues la innovación tiene fallas de mercado conocidas que requieren que el estado la subsidie y apoye. Asimismo, el desarrollo de nuevas áreas intensivas en conocimiento, y que abren nuevas oportunidades de crecimiento, conllevan necesidades de cooperación y masas críticas en el sector privado, y cooperación público-privada para la entrega de bienes públicos que son específicos y necesarios. Acarrea riesgos que el sector privado muchas veces no está dispuesto a enfrentar y fallas de coordinación que el Estado debe tratar de resolver.

Esto no quiere decir que el Estado deba liderar en forma permanente este proceso; el motor fundamental de este esfuerzo debe ser el sector privado. Sin embargo, el Estado tiene el rol de facilitar, convencer y apalancar el esfuerzo privado, y proveer de una estrategia y orientación compartida con el mundo privado.

El plan de innovación 2014-2018 apunta a ir resolviendo de forma coherente y potente las trabas y desincentivos que empujan estas fallas de mercado, de coordinación y culturales. Busca masificar procesos de innovación en las empresas, fortalecer las capacidades de investigación, la conexión entre la creación y el uso valioso del conocimiento, y promover una cultura de innovación y creatividad.